Durante la experiencia de la tercera densidad, la entidad no recuerda su experiencia anterior en la tercera densidad, para que la entidad se polarice sin hacer trampa, por así decirlo.
Hay un velo semipermeable entre la mente consciente y la subconsciente. Se puede atravesar el velo si se trabaja en el yo interior con la facultad de la voluntad y del deseo.
Una vez que somos capaces de atravesar el velo, podemos ver lo invisible y acceder a nuestra memoria celular.