Hay tres cosas que necesita hacer en esta vida para graduarse a la 4.ª densidad en la próxima graduación.
- Lo primero que debe hacer es mantener su atención en su consciencia o percepción consciente comprobar dónde está en su cuerpo y en qué se está enfocando en cada momento de su vida. Preste atención y dedique su atención a su percepción consciente pues en ella reside la esencia de su verdadero yo. El proceso de la meditación ayuda a hacerlo. Simplemente mantenga el enfoque en la percepción consciente de su cuerpo.
- Lo segundo que debe hacer es desapegarse de todas las cosas que le rodean por muy apetecibles que parezcan. Esta Maya, esta ilusión le llevará de la felicidad a la tristeza de la tristeza a la felicidad en un ciclo sin fin. La única forma de escapar es enfocarse en sí mismo y no apegarse a esta ilusión que le rodea.
- Lo tercero que debe hacer es comprender que todo es usted y que hay unidad incluso en una piedra que después de cierto tiempo se convertirá en tierra y más tarde pasará de la tierra a una planta o un animal o un ser humano. Esta piedra que usted cree que no vale nada no carece de valor, pertenece al mundo de la Maya, la ilusión pero como también podría llegar a ser un ser humano y un espíritu en el ciclo de las transformaciones por eso es importante darse cuenta dentro de sí de que esta piedra no es solo una piedra es también un animal es también un dios es también Buda y es también usted. Ya es y siempre es todo. Del mismo modo, usted ya es todo.
Estas son las únicas tres cosas que necesita comprender en esta vida para graduarse a la 4.ª densidad en la próxima ventana de graduación. Sin embargo, la experiencia de cada entidad será diferente y se enfrentará a muchos obstáculos en su vida para poner en práctica estas tres cosas. Captar plenamente la verdadera naturaleza de su ilusión es comprender plenamente su realidad y esperamos que vaya y experimente esta Maya, esta ilusión por sí mismo y sin depender de ninguna otra enseñanza externa sino de aquella que surge de su interior.
Por último, pero no por ello menos importante, el conocimiento puede transmitirse, pero no la sabiduría: solo puede experimentarse.